Piedad Córdoba: ¿la próxima presidenta de Colombia?

La ex senadora fue destituida de su cargo de elección popular por la Procuraduría General de la Nación debido a sus vínculos con las FARC. Estuvo inhabilitada durante siete años y ahora regresa con la intención de convertirse en la primera presidenta de Colombia. Las sombras de su amistad con el grupo guerrillero terrorista parecen aclararse tras la firma del tratado de paz de los insurgentes con el gobierno de Juan Manuel Santos. En la carrera presidencial, Córdoba se enfrentará a su verdugo, el ex procurador Alejandro Ordóñez, quien ya formalizó su aspiración para las presidenciales de 2018

Por Maibort Petit | @maibortpetit

En su plataforma para la campaña electoral, Piedad Córdoba, quien ahora se presenta como candidata a la presidencia de Colombia, asegura que se encargará de resolver los problemas que aquejan a los colombianos: el desempleo, la educación, el salario, los servicios públicos. En un video colgado en YouTube, afirma que presentará un proyecto de base para los “colombianos de a pie”, a quienes aspira conquistar para que apoyen su propuesta.

Córdoba asegura que será la presidenta de Colombia y que ha dado inicio a la recolección de firmas que se requieren para inscribirse ante las autoridades electorales.

Pero lo curioso es que esta promesa no la formuló Córdoba ante el pueblo neogranadino al que aspira gobernar, sino ante la tumba del fallecido Fidel Castro, en pleno cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, el lugar donde reposan las cenizas del ex dictador cubano. A la prensa de la isla caribeña dijo que requería del “acompañamiento [de Castro], para que ilumine con su energía y me de la fuerza y la resistencia para una tarea que va a ser muy difícil”.

En el sepulcro del ex mandatario, Piedad Córdoba –citada por la revista Semana– manifestó que su decisión de hacer su anuncio y juramento en ese lugar obedece a que “no solamente seguiremos la lucha que él —Fidel Castro— comenzó sino porque tenemos la obligación de defender ese legado, que es el legado de la humanidad, de la solidaridad y del internacionalismo. Como él mismo decía, un revolucionario no se cansa, no se pensiona, jamás espera absolutamente nada distinto a lo que significa la gratificación de la lucha”.

Ya en otra oportunidad, la ahora aspirante presidencial expresó que aunque desconocía las decisiones que vayan a tomar las FARC al formalizarse como partido político, el respaldo de esta nueva organización será para ella. Córdoba parece confiar en eso, aunque también es posible que los ex guerrilleros decidan lanzar a un candidato propio.

“No solamente seguiremos la lucha que él —Fidel Castro— comenzó sino porque tenemos la obligación de defender ese legado, que es el legado de la humanidad, de la solidaridad y del internacionalismo”

Ella se propone como la representación del cambio de la sociedad organizada que puede transformar al país y hasta ahora no tiene previsto realizar alianzas con los partidos tradicionales que, a su juicio, han fracasado en su rol y han llevado a Colombia a un quiebre que, sin duda alguna, es histórico y que conllevará a la transformación en la manera de hacer política en esa nación.

Como otros proyectos populistas puestos en marcha en América Latina, Córdoba habla del cambio hacia un modelo donde se supere la corrupción y la desigualdad. Ella busca ser la voz de los indignados que no creen en las categorías de derecha o izquierda, aquellos que se sienten hastiados de los políticos corruptos, vengan estos de donde vengan.

Condena lo que llama la vieja política en la que incluye, tanto al ex presidente, Álvaro Uribe Vélez, como a su sucesor, Juan Manuel Santos. Córdoba endilga a Uribe el supuesto caos que vive el país, el saqueo del patrimonio, la destrucción del sistema productivo, la desindustrialización y un alarmante incremento de la desigualdad. Ese escenario fue sostenido por el presidente Santos, dijo la ex senadora en una entrevista publicada por la revista Semana.

La consecución de la paz es lo que va a permitir hablar de los graves problemas que afectan a los colombianos en su vida cotidiana: el empleo, escaso y mal pagado; la desindustrialización del país; los ingentes recursos destinados a pagar una deuda externa desorbitante; la angustia de las familias por no poder acceder a la salud; el sistema educativo deficiente y que ahonda en las desigualdades, entre muchos otros, según su visión. Cita la que califica la excusa del conflicto armado, que ha sido utilizado por muchos para tapar todos estos problemas que ellos mismos han generado.

Cuando se le pregunta en cuánto la afectó la inhabilitación política impuesta por el ex procurador Alejando Ordóñez, Piedad Córdoba asegura que lejos de hacerlo, le imprimió ánimos para su lucha.

— No consiguió intimidarme. Querían que me recluyera en mi casa. Hice todo lo contrario. Me lancé con más fuerza a recorrer el país y a estar del lado de la gente. Me empapé de la realidad colombiana. Aprendí mucho de nuestra gente. Y reforcé mi amor por Colombia. Soy colombiana por los cuatro costados. Siento como colombiana, pienso como colombiana, lloro y río como colombiana… Amo mi país. Y cada intento de acallarme, desde el secuestro a la inhabilitación, desde el exilio a las amenazas, no hizo más que reforzar este profundo amor por mi patria.

“Sólo persigo la búsqueda de la verdad y la justicia, nada más. Y es importante dejar claro que no podemos consentir el aniquilamiento moral del adversario político. Estas sucias prácticas propias de la vieja política no deben tener cabida en el nuevo tiempo que llega. Además, y apelando a la justicia considero que el que debe pagar la indemnización es el ex procurador con su propio peculio, no con los impuestos de los colombianos”, agregó en su conversación con el diario El Tiempo en junio.

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No más, por un tiempo

Una decisión adoptada por la Procuraduría General de la Nación, para la fecha encabezada por Alejandro Ordóñez, la inhabilitó desde el 27 de septiembre de 2010. La acción del organismo la dejó fuera de su curul en el Senado colombiano, una sanción que debería extenderse por 18 años y que le impediría ejercer oficios gubernamentales durante ese lapso. Esta decisión fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia.

Para adoptar tal decisión, Ordoñez recurrió a las computadoras del extinto guerrillero de las FARC, Luis Edgar Devia Silva, alias “Raúl Reyes”. La autenticidad de los elementos extraídos de los discos duros de tales aparatos fue certificada por la Interpol, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Dirección de Investigación Criminal e Interpol, Dijin.

Igualmente, la Procuraduría analizó las salidas del país de la senadora Córdoba y también recurrió a las interceptaciones telefónicas hechas a guerrilleros del Bloque Libardo García (FARC) de Cali y al testimonio del ucraniano infiltrado, Viktor Tomnyuuk, quien estableció contactos con el comandante del Frente 30 de las FARC, alias “Mincho”.

Las pruebas usadas por la Procuraduría contra Córdoba señalaban que la ex senadora aconsejó a las FARC no enviar videos de personas secuestradas por los insurgentes, sino grabaciones de voz de los mismos, con el fin de adoptar una mejor estrategia en la búsqueda de sus objetivos. Asimismo, suministró información a este grupo al margen de la ley sobre temas diferentes a la liberación de los secuestrados, entre ellos, las posibles donaciones de gobiernos extranjeros a departamentos colombianos; instruyó y solicitó a las FARC para que suministraran pruebas de vida de los secuestrados con el fin de favorecer a gobiernos de otros países; ejerció actos de promoción con el fin de favorecer los intereses del grupo subversivo, reseñó el portal Público en septiembre de 2010.

“Para ella, la decisión de su inhabilitación no fue más que una estrategia política, ‘una manera ruin’ de acabar, no solamente con la oposición, sino con la izquierda en Colombia”

Piedad Córdoba, sin embargo, fue absuelta del cargo de “traición a la patria”.

Del mismo modo, en el expediente levantado por los organismos del Estado se hace referencia a que la dirigente política también respondía a los alias de “Teodora”, “Teodora de Bolívar”, “Dorotea”, “La Negra” y “La Negrita”, a los cuales recurría para comunicarse con sus contactos en las filas de las FARC.

Para ella, la decisión de su inhabilitación no fue más que una estrategia política, “una manera ruin” de acabar, no solamente con la oposición, sino con la izquierda en Colombia, al tiempo que añadió que la medida en su contra no era más que un montaje.

Y sí, que la inhabilitación de Piedad Córdoba buscaba debilitar al movimiento izquierdista parecía ser verdad, pues la acción de Ordoñez levantó en su momento un coro protestas de ese lado del escenario internacional: Evo Morales y los difuntos Fidel Castro y Hugo Chávez descalificaron la actuación del procurador y de la corte colombiana, como también lo hizo el kirchnerismo desde Argentina.

Entretanto, Ordóñez justificó su decisión y recordó que no solo Piedad Córdoba había sido inhabilitada, sino también otros nueve parlamentarios vinculados con los antiguos grupos paramilitares, “y en el 80% de los casos las pruebas son menos contundentes que las de Piedad Córdoba”.

Montaje para el descrédito

Córdoba reitera una y otra vez que la inhabilitación y todas las acciones emprendidas en su contra conforman lo que califica de “montaje”, pues según su parecer, las evidencias recabadas para inculparla en el computador de alias “Raúl Reyes”, son una jugada diseñada en beneficio de los intereses de algunos políticos de ese país. “Estoy totalmente convencida, además, de que fue escrito por personas de inteligencia [para favorecer] los intereses del ministro de la Defensa en ese momento, el general de la Policía”, aseguró en los trabajos levantados por Semana para la fecha.

Según estos correos, Piedad Córdoba habría sugerido a las FARC ignorar las presiones de que fue objeto la guerrilla para liberar a Ingrid Betancourt, tenida como la joya de la corona en manos del grupo subversivo.

En uno de los textos extraídos de las computadoras de Reyes, “César” quien forma parte de los mandos guerrilleros, escribió: “La senadora Piedad Córdoba” cree “que hay que soltar algo y entregárselo a Chávez en la frontera, y que no sea Ingrid”. Según este hombre la ex parlamentaria indicó que “Ingrid está flaca, pero que siempre fue flaca y que no se va a morir de eso”. Y habría rematado Córdoba con la advertencia de que la propuesta del entonces presidente francés, Nicolás Sarkozy, de liberar a Betancourt “le importa una güeva“.

También Iván Márquez habría asegurado en un texto el 12 de noviembre de 2007 que “Piedad está enteramente a nuestra disposición”.

“Raúl Reyes” contaba en sus escritos que Piedad Córdoba le había confiado que Hugo Chávez le había dado “100 millones para obras sociales”.

Afirmaciones todas que Córdoba niega vehementemente y califica de mezquindades. Para ella se trata de un invento de la derecha para “criminalizar” su “labor humanitaria”. Al mismo tiempo, la dirigente colombiana advierte en todo momento y de forma insistente, sobre la falsedad de los supuestos correos.

Pero el computador de “Raúl Reyes” no fue el único vehículo para proporcionar pruebas que incriminan a Córdoba, pues también la computadora personal de alias “Mono Jojoy” encontrada a su muerte, sirvió a la Procuraduría para arrojar elementos inculpatorios contra la ex senadora. La autoridades descubrieron que en los correos electrónicos encontrados, los miembros de las FARC le habían asignado a la hoy precandidata presidencial el apodo de “Gaitán”.

En las comunicaciones se hace referencia al financiamiento de las labores desarrolladas por Córdoba, a la coordinación de estrategias políticas, así como a alertas que la dirigente hacía a las FARC sobre operaciones militares en contra de la organización subversiva.

Pero para Piedad Córdoba la investigación disciplinaria adelantada por el Procurador carece de carácter probatorio, no tiene mérito jurídico alguno y, menos aun, valor moral y ético. Para ella, definitivamente, todas las diligencias en su contra no son otra cosa que persecución política dirigida a afectar su integridad. Refiere que esta campaña ya suma doce años y citó algunos eventos ocurridos en el desarrollo de su actividad política que la llevan a sacar esta conclusión. Específicamente hace mención a su secuestro, al exilio, a atentados y a las operaciones ilegales de interceptación y seguimiento de que es objeto, las cuales son de carácter público y que, por tanto, “deberían ser la preocupación real de la Procuraduría General de la Nación”.

Piedad Córdoba facilitó todas las liberaciones de secuestrados, estuvo entre los candidatos a ganarse el Nobel de Paz y obtuvo más de 100 mil votos en las pasadas elecciones. También exaltó la memoria de “Tirofijo” y no celebró la muerte de “Raúl Reyes”; elogió a Hugo Chávez y acusó al gobierno de Santos de ser mafioso y paramilitar. Igualmente asegura haber sido intimidada, seguida y “chuzada” por el DAS.

¿Apología del terrorismo?

Para la Procuraduría colombiana, Piedad Córdoba también ha incitado a los jóvenes a la insubordinación y a la lucha armada. Una de las pruebas usadas por Alejandro Ordoñez para hacer tal aseveración fue el discurso pronunciado por la ex senadora en septiembre de 2008 frente a un auditorio de estudiantes a quienes dijo: “Quiero decir a los jóvenes que no se pueden quedar tranquilos, que no se pueden anestesiar, que no se pueden acostumbrar a que aquí pase mucho y no pase nada… Ustedes hacen parte además de los que padecen la política neoliberal de este país, son parte de los que padecen la guerra y la militarización de este país. Y yo los quiero invitar a la subversión, yo los quiero invitar a la rebeldía”.

Córdoba denuncia manipulación de sus palabras, toda vez que su intervención ante los estudiantes, sostiene, fue más amplia y de ninguna manera puede interpretarse como una invitación a que los muchachos se enrolaran en las FARC

Ahí termina esa cita que usa la Procuraduría como una de las pruebas. Pero el contexto en que Córdoba dio las declaraciones es más amplio. En ese discurso, la Senadora refiere que no invitó a los estudiantes a enrolarse en las FARC. “Ese derecho a la rebelión ensalza el derecho a la vida, y ensalza el derecho a la libertad. Yo tengo derecho a rebelarme contra unas instituciones mafiosas que concentran el poder y que quitan la esperanza (…) me tengo que rebelar contra el discurso del establecimiento, explicó la ex parlamentaria en una oportunidad.

Además, la Procuraduría incluye entre las evidencias usadas para sustentar su veredicto contra la precandidata presidencial colombiana, varios fragmentos más de otras declaraciones de Córdoba, como unas en las que elogia a “Tirofijo” y lo califica como el tipo de hombres que necesita Colombia: “muchos hombres que sean capaces de resistir la lucha así como lo hizo también ‘Manuel Marulanda’, luchando contra el establecimiento”, a lo que suman unas críticas emitidas por la ex senadora en el exterior en contra del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez. En tales expresiones pidió a los países vecinos “derrotar el sistema mafioso” y los instaba a cortar relaciones diplomáticas con Colombia.

“Nosotros no podemos caer en la trampa de seguirle jugando a los calificativos del terrorismo y lo más importante que debemos hacer en este momento es reanudar el contacto con las FARC, la paz en Colombia no se puede lograr si no somos capaces de sentarnos con ellos que son los que tienen en este momento también una inmensa responsabilidad de la construcción de esa paz”, fue otra de las expresiones de Piedad Córdoba, pero esta vez formuladas en Nueva York en junio de 2008, cuando habían transcurrido algunos meses del ataque al campamento de alias “Raúl Reyes”.

“Hay que catapultar a Chávez antes del dos de diciembre, debe ganar sobrado la reforma constitucional, por eso con todo respeto, yo me atrevo a pedir esas pruebas de vida, para que mi comandante Chávez se las muestre al mundo, como ustedes las quieran mostrar, pero que la gente nos crea”

Para quien en ese momento ocupaba la Procuraduría colombiana, Alejandro Ordóñez, las afirmaciones de Córdoba constituyen una reiterada descalificación y descrédito de “las instituciones constitucionalmente establecidas”, algo que según el alto funcionario pudo causar un gran daño a la “imagen” y “dignidad” del Estado colombiano.

Igualmente, estimó Ordoñez, quien ahora es su rival político, que Piedad Córdoba mostró una “actitud pasiva” frente a los hechos violentos cometidos por las FARC. Esto, sumado a lo que califica como una apología formulada a favor de esa organización y un llamado a la subversión dirigida a “fraccionar la unidad nacional”, lo cual está contemplado como delito y puede dar pena de prisión de hasta 30 años.

El entonces Procurador manifestó que “en sus intervenciones [las de Córdoba] se presenta una radiografía de un país que, según ella, está sometido al paramilitarismo y el narcotráfico, dejando de lado que las FARC también, a lo largo de la historia, han contribuido como generador de violencia como autor de actos calificados como terroristas, denotándose, además de la promoción y colaboración con el grupo insurgente, su parcialidad”.

Hay que apuntar que la mayoría de los mensajes de que se vale la Procuraduría para acusar a Piedad Córdoba, datan de la época en que esta fungía como mediadora para el intercambio humanitario entre el gobierno colombiano y las FARC junto al finado ex presidente venezolano, Hugo Chávez. Eso fue entre el 15 de agosto y el 21 de noviembre de 2007, bajo la presidencia de Álvaro Uribe, quien ante la actuación inconsulta del mandatario venezolano de comunicarse directamente con un mando de las fuerzas insurgentes sin previa autorización del gobierno colombiano, decidió suspender tal mediación.

Estimó la Procuraduría en esa oportunidad que Córdoba sobrepasó sus facultades como mediadora y asesoró a las FARC en diversos aspectos. “Muy importante que pienses en no enviar videos, sino grabaciones de voz de los retenidos”, le habría escrito “Teodora” a “Raúl Reyes” en septiembre de ese año. En el mismo tono, habría intercambiado mensajes permanentes sobre el proceso de liberación de los secuestrados, el impacto en la opinión pública y la conveniencia mediática para las FARC de hacer ciertos actos.

“Hay que catapultar a Chávez antes del dos de diciembre, debe ganar sobrado la reforma constitucional, por eso con todo respeto, yo me atrevo a pedir esas pruebas de vida, para que mi comandante Chávez se las muestre al mundo, como ustedes las quieran mostrar, pero que la gente nos crea”, le habría referido Piedad Córdoba a “Reyes” camuflada bajo el apelativo de “Teodora”.

A juicio de Ordoñez, en nada se pueden considerar las palabras de Córdoba como “consejos para procurar la liberación de secuestrados o para facilitar un acuerdo humanitario (…), se trató de una clara colaboración tendiente a instruir a este grupo para que aprovechara de mejor forma las pruebas de las personas secuestradas”.

Del mismo modo, la Procuraduría sostiene que la ex senadora habría ayudado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia de otras maneras, por ejemplo, a través de la contratación de un equipo de abogados que tenían como misión asesorar a “Simón Trinidad” y a otros miembros de esa guerrilla que se encontraban presos.

Según Ordóñez no hay dudas sobre del grado de cercanía y respeto entre Piedad Córdoba y las FARC y hace referencia a un hecho que consideraba “indigno” de una senadora de la República, como fue el haberse tomado una fotografía con tres guerrilleros, luciendo una boina y con un ramo de flores en las manos. Calificó esto como un acto promocional de la guerrilla. “¡Qué maravilla, qué emoción, haber recibido las flores y no haber recibido un fusil!”, expresó Piedad Córdoba en esa oportunidad -noviembre de 2007- y ante tal pronunciamiento todo el mundo se le vino encima.

El entonces Procurador sostenía que de confirmarse que Córdoba hacía promoción de las FARC y les contribuía, a la pérdida de la investidura podría habérsele sumado la cárcel. Subrayaba que, en todo caso, lo sucedido serviría para iniciar un debate acerca de los límites de la libertad de expresión. Era necesario según el funcionario establecer cuándo se hacía apología de la subversión y del terrorismo expresado en las acciones de las FARC.

Lo cierto es que Piedad Córdoba se ha convertido en una figura controvertida, odiada por unos y estimada por otros, tenida como una mujer de paz pero al mismo tiempo identificada como el rostro de la guerrilla, heroína nacional y al mismo tiempo una desgracia para Colombia. Son múltiples y muy variadas las opiniones que se tienen de ella en suelo colombiano, por lo que la dirigente se debate entre el amor y el odio de sus compatriotas.

Y es que no pocos colombianos la consideran como una política calculadora y oportunista, afín a la guerrilla, defensora del chavismo venezolano y ferviente denigradora de la democracia colombiana en foros internacionales. “Sé que soy una de las personas más odiadas en Colombia”, lo ha reconocido ella misma en una entrevista al diario El Espectador.

No soy yo

Una y otra vez, Piedad Córdoba niega en cada entrevista que se le realiza que no es defensora de las FARC pero sí del proceso de paz.

Entonces nuevamente echa mano de la política conspiradora en su contra que busca descalificar a voces como la suya que solo aspiran a la instrumentación de un cambio en Colombia.

“Hay un sector convencido de que quienes pensamos diferente, quienes tenemos una propuesta de país distinta, somos una amenaza a sus privilegios, en la concentración de la riqueza, para esa forma de no importarles para nada el sufrimiento de los demás. No hago parte de las FARC, pero sí estoy muy comprometida con esa organización para llegar a un proceso de paz”, sentenció en un encuentro con Semana a quienes apuntó: “Si la gente se siente inconforme porque hay más del 90 por ciento de la población sin agua potable, donde la gente no tiene servicios de salud, donde más de 150.000 pobladores no saben leer ni escribir, eso no tiene nada que ver con las FARC, sino con la falta de desarrollo por parte del Estado colombiano, y eso es lo que reclaman”.

En esa misma ocasión acusó persecución por parte de los organismos de seguridad del estado colombiano, saludó los diálogos de paz con las FARC y se pronunció por concretar las negociaciones con el ELN.

Libre para competir

La inhabilitación política de Piedad Córdoba fue levantada, lo que le allanó el camino para poner ante el electorado colombiano su candidatura a la presidencia de Colombia.

En agosto de 2016 la Sala Plena del Consejo de Estado de Colombia dejó sin lugar la inhabilitación que pesaba sobre la ex senadora.

Posteriormente, específicamente en octubre, la Sección Segunda del Consejo de Estado anuló por unanimidad la segunda inhabilitación disciplinaria que la Procuraduría General mantenía sobre Piedad Córdoba.

Había sido inhabilitada para ejercer cargos públicos por “participación indebida en política”.

Al respecto dice que se puso de manifiesto la conducta y talante del antiguo Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, a quien acusó de no contar con “los requisitos jurídicos, éticos y morales para conducir a un país desde la moralidad administrativa”.

Sin embargo, Ordoñez no ha salido del camino de Córdoba y continúa siendo una piedra de tropiezo para ella, pues con él habrá de competir por la primera magistratura colombiana.

La palabra definitiva será del pueblo neogranadino.